domingo, 4 de mayo de 2008

Entrevista a la Dra. Teresa Manera




Por: La Lic. Erica Benítez

Entrevista con la ganadora del premio “Rolex a la iniciativa 2004”

Imagen: Por Agustín Moreno
Un paraíso impreso en la arena
Imagen: Por Rolex
Es un lugar único en el mundo. Hay rastros de animales que vivieron e, incluso convivieron con el hombre -de acuerdo a los últimos descubrimientos-, hace 12 mil años. La paleontóloga y geóloga argentina Teresa Manera de Bianco y su equipo se esfuerzan por preservar esta excepcional concentración de huellas de animales que quedaron impresas en la arena de Pehuen- Có hace 120 siglos.

Quizás igual que Charles Darwin en su visita a la zona –allá por 1832 ó 1833-, una mañana de 1986, luego de un temporal, el médico y paleontólogo aficionado Roque Bianco –esposo de Teresa Manera- y una de las hijas de ambos, recorrían la playa en busca de fósiles. Fue entonces cuando divisó en la costa pehuense unas huellas que acababan de aflorar. Inmediatamente, corrió a buscar a su esposa…

Es una calurosa tarde de fines de diciembre de 2006 cuando –con grabador en mano-, me dirijo al Museo de Ciencias Naturales “Carlos Darwin” para encontrarme con la paleontóloga y geóloga local, reconocida a nivel internacional. Espero unos minutos en el hall mientras converso con un empleado muy amable que me invita a tomar asiento para aguardar su llegada. Se escucha la puerta de entrada y es Teresa Manera, dispuesta a relatar toda su experiencia.

Enciendo el grabador y relata orgullosa qué sintió en ese momento, ante tan importante descubrimiento: “Mi marido, mis hijas y yo fuimos los únicos testigos de esa maravilla”, recuerda la protagonista de esta historia.

- ¿Por qué nadie pudo divisarlas antes?
- Nosotros recorríamos mucho la playa en esos tiempos porque lo que es muy común encontrar en toda la costa de la provincia de Buenos Aires, a lo largo de los arroyos, huesos fósiles de esos animales que dejaron las huellas. Entonces sabíamos que se hallaban en la costa pehuense –por eso íbamos a la playa, luego de las tormentas-; salíamos a buscar las huellas que, hasta ese momento, nunca habíamos visto. Sí se conocía que cerca de Monte Hermoso se habían hallado huellas de un solo Megaterio, que fueron estudiadas y publicadas. Por eso siempre - sobre todo mi marido- decíamos que seguramente tenía que haber más huellas, cerca de Pehuen co. Teníamos la idea pero no las veíamos; pienso yo que de a poco sube el nivel del mar y, al hacerlo, va “descascarando” la costa, sacando capas de arena… y las huellas estaban debajo de ésta. También influyó el hecho de que se construyeran cada vez más edificaciones sobre la costa, se fijaran médanos… Por lo que la playa se erosiona y hace que aparecieran las rocas que estuvieron tapadas hace 12 mil años. Es decir que, en cierta manera, el hombre tiene la culpa de su aparición.

Hace 120 siglos, este yacimiento -que hoy posee tres kilómetros de longitud y se encuentra en la costa atlántica- era una laguna interior en la que abundaban pájaros y mamíferos. Después de permanecer miles de años cubierto por sedimentos, en la actualidad, la principal amenaza está dada por la elevación del nivel del mar y la afluencia de turistas.

- A propósito de ello, a mediados de 2006 nos enteramos de que muchas de estas huellas fueron destruidas… ¿De cuántas estamos hablando?
- En realidad hay muchas –de animales pequeños y más grandes-, no sé cuántas; pero las que destruyeron fueron 18 de las más grandes. Nosotros hablamos de huellas aisladas (de una patita o una manito sola) o rastrilladas, que se refiere al caminito de huellas que dejó un animal al desplazarse. Lo que se destruyó, a mediados de 2006, es una rastrillada de Megaterio, pero hay muchas. Por eso, lo importante es salvarlas; todavía estamos a tiempo. Se destruyeron las más emblemáticas porque salieron en las fotos de Rolex, en Discovery Channel… Eran como las “estrellitas” porque eran las más grandes, pero en realidad, hay más, cientos de éstas.
- ¿Quiénes fueron los responsables del hecho?
- Los tractores de los pescadores que venían desde Monte Hermoso fueron los que destruyeron las huellas de Megaterio (los principales, porque al no respetarse el lugar y seguir circulando con frecuencia sobre el yacimiento, las va debilitando y con una marejada se rompen). No te digo todos los pescadores porque hay muchos que son respetuosos, pescan en otro sector… De todas formas, no son los tractores y los cuatriciclos, sino los “señores” que los manejan.
- ¿Actualmente, la zona de las huellas está debidamente delimitada para prohibir la circulación de cuatriciclos, vehículos 4 x 4?… (que sabemos son frecuentes en Pehuen- Có)
- En realidad, toda la reserva no está delimitada porque es mucho más extensa. También hay partes –lo que está de Pehuen co hacia el lado de Punta Alta- con rocas y huesos que aún están sin indicar; lo importante de esos sectores va a ser cuidar que no saquen fósiles. Y el lado del yacimiento de huellas sólo tiene delimitada una parte que, a pesar de los carteles, no se respeta y se sigue destruyendo.

La conversación se empaña de preocupación cuando insisto en profundizar en las consecuencias futuras. “Es posible que, incluso impidiendo el acceso de vehículos a la playa, la elevación del nivel del mar termine un día por borrar todas las huellas –tanto las que están cubiertas por la arena de la playa, como las que quizás estén escondidas bajo las dunas cercanas-. Cuando eso ocurra, el único recuerdo que tendremos serán los moldes y los estudios científicos”, enfatiza la especialista.

Por tal motivo, Teresa Manera encabeza una campaña destinada a proteger el yacimiento. Junto a su equipo, luchan incansablemente con el fin de preservar las huellas de pisadas. Mediante la obtención de moldes de látex, no sólo han emprendido una carrera contra el tiempo, sino que además, lograron poner al alcance de la comunidad científica importantes indicios sobre la vida de los animales que poblaron la pampa en tiempos remotos.

Si bien Pehuen co no es el único yacimiento paleontológico de Argentina, es uno de los más singulares. “No hay nada comparable”, dice Ross Mac Phee, conservador de la División de Zoología de Vertebrados del Museo de Historia Natural de New York y uno de los paleontólogos extranjeros que ha visitado el yacimiento. “Los rastros de Megaterio podrían ayudarnos a determinar si este animal era bípedo o cuadrúpedo. Además, allí hay otros rastros de mamíferos y otras especies que, considerados por separado, no constituyen un descubrimiento excepcional pero que, en conjunto, son sumamente novedosos. Se trata de una extraordinaria concentración de vestigios, que reviste un interés internacional”, agrega el foráneo.

- ¿Cuál es la importancia de este yacimiento fósil?
- Su importancia radica en que en este lugar hay huellas de animales que vivieron hace 12 mil años en América del Sur. Pero además, esas huellas corresponden a algunas especies que se extinguieron y a otras que viven actualmente y convivían con ellas; es decir, esos grandes mamíferos que desaparecieron convivían con mamíferos más chicos –como guanacos, pumas- que aún existen. Constituyendo una asociación de mamíferos y aves que se conservó, con sus huellas, en la arcilla que después se transformó en roca. Esto ocurrió hace unos 12 mil años, en el Cuaternario; muchos de estos animales sólo vivieron en América del Sur; con esto quiero decir que es imposible encontrar estas huellas en América del Norte, por ejemplo… Son únicas en el mundo.

Ante dicho panorama, preservar las huellas de animales prehistóricos en un yacimiento paleontológico único en su género, fue la premisa del proyecto presentado por Teresa ante los Premios Rolex a la iniciativa. Y finalmente fue una de las laureadas.

Desde su creación, en 1976, “The Rolex Awards for enterprise” –tal es su denominación original- tienen por objeto descubrir y recompensar a personas extraordinarias, cuya obra es a menudo desconocida. Es por ello que, para mantener vivo el espíritu de iniciativa en todo el mundo, puso a disposición de hombres y mujeres visionarios, el apoyo financiero y el reconocimiento necesarios para avanzar en esos proyectos.

- ¿En qué consistió este premio internacional?
- El premio Rolex lo otorga esta empresa cada 2 años, a proyectos que se presentan de todas partes del mundo. Las categorías temáticas principales son 5: Ciencia y Medicina; Tecnología e Innovación; Exploración y Descubrimientos; Medio ambiente y Patrimonio cultural. Hay 5 primeros premios y 5 segundos premios. O sea, no se premia lo que uno hizo sino el proyecto presentado para llevarlo a cabo. Y ellos evalúan que los trabajos seleccionados como ganadores sean proyectos que dejen huellas en la comunidad (como conservar un bien cultural, un bien natural, una expedición para alertar por el calentamiento global, por ejemplo, o por algún paisaje que está en vía de destrucción). En el caso de nuestro premio, el proyecto pertenecía al museo (lo hicimos con Ricardo Caputo) y el fin era poder realizar moldes de las huellas de cada rastrillada –porque habíamos contabilizado entre 22 y 24 especies diferentes de animales. Quizás la gente diga: ¿un molde?, ¿cuánto puede salir?... Pero ocurre que el material que se usa es caucho siliconado, que no “lastima” a la roca (el yeso es más barato pero se rompe todo, es más pesado), sirve para hacer varias copias, permite estudiarlas… La idea era, ya que las van a romper, hagamos un resguardo para el futuro. Esa fue la idea primitiva. Y entonces, teníamos que hacer todas las campañas con gente, darles de comer, pagarles el traslado, utilizar estos materiales que son tan caros y, además, guardar todo en el museo (donde no había lugar) y para ello, debimos hacer un depósito específico para guardarlos. Esa cantidad de dinero que otorgaba Rolex a cada ganador (100 mil dólares) era para el proyecto que, en este momento, ya está casi finalizado en su totalidad. El premio Rolex fue en septiembre de 2004, empezamos a trabajar en octubre y a esta altura ya tenemos todo invertido (y gracias a él pudimos comprar cierto equipamiento como computadoras, cámaras digitales, GPS).

Pero es sólo el comienzo de la labor puesta de manifiesto a mediados de los años ’90 por Teresa Manera y su equipo: la paleontóloga Silvia Aramayo, el licenciado Ricardo Caputo (director ejecutivo del Museo Carlos Darwin, de Punta Alta), su marido Roque Bianco y varios estudiantes de la Universidad Nacional del Sur.

- ¿Considera que a nivel local no se les da la importancia que tienen y sí quienes vienen del exterior? (Teniendo en cuenta que medios extranjeros estuvieron filmando documentales en el yacimiento de Pehuen- Có)
- Sí, es como vos decís… hay reconocimiento desde el exterior. Incluso vinieron japoneses, antes del premio Rolex; recientemente estuvieron mexicanos… Pero no podemos decir que no se lo valora desde nuestro país porque hay gente que sí lo hace, aunque en realidad –en su mayoría- son personas que están en temas especializados o quienes respetan la naturaleza, aunque no tengan mucha formación específica. Yo he hablado con gente muy simple pero muy sensible hacia la naturaleza, que aprecia lo que tenemos. Aunque, en general, sí… un poco se da eso de “lo tengo al lado de casa no sirve porque lo veo todos los días”… Ese debe ser el motivo por el cual no se le da la importancia que merece… Porque han venido desde Buenos Aires o el interior del país, con un respeto especial para con el lugar.
- Y ya hay un guardaparques, lo cual es muy bueno…
- Sí, la idea fue que haya un guardaparques o un equipo de guardaparques permanente porque es muy extensa la Reserva. Este año se destinó sólo un guardaparques en forma temporaria, pero más adelante deberán destinarse otros para que lo ayuden.

La propuesta detallada en las líneas precedentes, refleja el ingenio de quienes día a día, con el menor costo posible, buscaron un enfoque viable para rescatar este tesoro histórico y lograron llamar la atención de las autoridades para que conocieran oficialmente el yacimiento de Pehuen co y lo preservaran.

- Una reflexión final…
- Creo que esto, que tal vez haya fanatizado o focalizado en el tema a unos pocos, no es nada más que un bien de la naturaleza que nos pertenece a todos. Entonces, algunos –que estábamos más cerca- fuimos quienes más nos preocupamos hasta ahora. Pero considero que todos se tienen que “poner la camiseta” de nuestro paisaje –no sólo de las huellas- y hacerse cargo… porque –en cierta manera- está relacionado con la supervivencia de nuestros descendientes.

Es posible que luego de esta conversación, el pasado invada su mente y se remonte a su infancia, cuando tenía 11 años y durante una visita a la villa balnearia encontró en la playa unos fósiles que –según le explicó su madre- correspondían a un gliptodonte. Ese día Teresa Manera decidió que se dedicaría al estudio de estos armadillos gigantes ya extinguidos. Con el tiempo, se incorporó como docente e investigadora de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca) y pronto se especializó en la estructura de los huevos de dinosaurio.

De no haber sido así, quizás la historia hoy fuese otra y las huellas pehuenses serían un observatorio del pasado, impreso en la arena, con muchos secretos sin develar.

Afortunadamente, aún existen personas que, más allá de los escollos burocráticos y las dificultades técnicas, dedican su vida a la investigación científica y luchan incansablemente para concienciar a las personas sobre la importancia de cuidar el patrimonio histórico y cultural de la humanidad.

Quienes vivimos en esta zona y visitamos con frecuencia el Museo Carlos Darwin sabemos que no se trata de huellas de dinosaurios sino de mamíferos. Son de mamíferos, porque los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años y estas huellas se formaron hace 12 mil – mientras que los animales que dejaron esas impresiones desaparecieron hace 10 mil u 8 mil años-. Es importante destacar que estos mamíferos convivieron con el hombre primitivo de América. En cambio, los dinosaurios y el hombre, pese a los dibujos animados, nunca vivieron juntos.
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Premios Rolex a la iniciativa

Cada uno de los cinco laureados, elegidos entre los candidatos que presentan los proyectos más excepcionales, recibe 100 mil dólares estadounidenses y un cronómetro Rolex de oro con una inscripción especial (en una ceremonia oficial de entrega de los galardones. Cinco finalistas, los laureados adjuntos, son galardonados con 35 mil dólares cada uno (más un cronómetro Rolex de acero y oro), que les son entregados en sus respectivos países o regiones.

En diciembre de 2005 fue aprobada la Ley de Reserva Geológica Paleontológica y Arqueológica Pehuen có y Monte Hermoso, que incluye el yacimiento de huellas de Pehuen- Có, las de Monte Hermoso y otro yacimiento de huesos que están en nuestra zona de la villa balnearia.


(
90 centímetros de largo por 44 de ancho es lo que miden las huellas más impresionantes
Corresponden a las patas de un megaterio (mamífero emparentado al perezoso; medía 4 metros de altura y pesaba 4 toneladas)
También se encontró la única huella que se conoce de la pisada de un gliptodonte
Además, hay huellas de otros animales como mastodontes, caballos y camélidos, flamencos y gaviotas
El público argentino y los turistas pueden ver las huellas fósiles, a través de los moldes que se exhiben en el Museo Carlos Darwin de Punta Alta y en un pequeño anexo del mismo, en Pehuen có

2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola Este es un mensaje para Norma soy de Costa de San Bernardo tengo un hueso de un fósil grande me quería que se ponga en contacto conmigo para mandarme fotos acá dejo mi teléfono 1122399825

Lucas Pacheco dijo...

Hola, hay posibilidad de obtener el contacto de la autora de la nota? Estoy realizando una tesis sobre el yacimiento y me gustaria hacerle algunas preguntas. Gracias