domingo, 4 de mayo de 2008

Historia en Numen: Afroportugueses: Los inmigrantes ocultos de Punta Alta

POr: el profesor Ariel Ramírez

Nuestra ciudad, como tantas otras de la Provincia de Buenos Aires, nació y se conformó como ciudad mediante la valiosa presencia de aquellos inmigrantes que “desearon poblar el suelo argentino” a fines des siglo XIX y principios del XX. [1] El modelo económico agroexportador requería básicamente del desarrollo del transporte, la inversión extranjera y la inmigración.
Pero, a diferencia del resto las embrionarias ciudades bonaerenses, Punta Alta tuvo como origen, un diferendo limítrofe con la Republica de Chile y que peligrosamente, se inclinó hacia la guerra en los albores del año 1898. Necesariamente, Puerto Belgrano se erigió en tiempo record y demandando el esfuerzo de muchos brazos. Fue así que arribaron al mismo tiempo criollos, italianos, españoles, franceses, alemanes, croatas, judíos y muchos aventureros de diversas nacionalidades atraídos por el “conchabo” bien pago.¿De cuantas personas hablamos? Las cifras señalan que entre 1898 y 1900 se ocuparon alrededor de 2800 operarios en forma directa sin contar las empresas tercerizadas, que incrementaron sus empleados en el ferrocarril, canteras. etc. Afortunadamente la paz fue acordada en los primeros años del siglo XX y las obras del Puerto Militar terminadas.[2] Muchos de aquellos inmigrantes y otros tantos se fueron afincando en el primitivo poblado que creció a en proximidad del Puerto.
Militares, civiles de la Armada, profesionales, comerciantes, artesanos y chacareros comenzaron a reunirse según su origen. De esa manera surgió el mutualismo local que se interesó por la solidaridad étnica, el respeto por la matriz cultural y la salud de sus “paisanos” o “socios”. Se conformaron la Asociación Española de Socorros Mutuos (1910), la Sociedad Italiana Unión y Progreso (1911) el Orfeón y Centro Gallego (1914), el Centro Alemán Vereim Heimat (1914), el Centro Recreativo Español (1918), la Sociedad Argentina de Protección y Ayuda Mutua(1918), la Sociedad Alemana Germania, las logias masónicas Zola Dreiffus, Estrella del Sud , el Centro Unión Altense o el Centro Republicano Español (1938), también participaron en el movimiento obrero; las primeras organizaciones fueron la Unión Obrera, Obreros Navales, Chauffeurs Unidos y la sección Almirante Solier de la Confraternidad Ferroviaria finalmente hemos observado cierta presencia en partidos políticos como el Conservador, Socialista y Comunista. Como señalamos, a principios del siglo XX, estos inmigrantes demostraron un profundo cosmopolitismo, gremialismo y participación política partidaria.

Estos datos ilustran el incremento poblacional en Bahía Blanca. Recordemos que por aquel entonces este distrito incluía las localidades de Ingeniero White , Punta Alta y zona de influencia
1901
Censo Municipal
5.365 habitantes
1906
Censo Municipal
37.555 habitantes
1914
Censo Nacional
70.269 habitantes
1927
Estimación Provincial
96.014 habitantes








Fuente: Centenario de Bahía Blanca. Homenaje de la Nueva Provincia en el primer centenario de la fundación de Bahía Blanca, (11 de Abril de 1928)

Inmigrantes en Bahía Blanca. Censo 1914

Nacionalidad
Cantidad
Argentinos
35766
Italianos
12257
Españoles
13574
Franceses
697
austro húngaros
493
otomanos
404
ingleses
458
alemanes
388
austríacos
121
suizos
108
belgas
32
norteamericanos
32
búlgaros
36
dinamarqueses
57
griegos
156
holandeses
56
portugueses
58
rumanos
35
rusos
1479
servios
40
suecos
25
otros americanos
970
total
70269

Fuente: 1898-1998 Cien Años de Periodismo, Diario La Nueva Provincia, 1998, pág 70. Confección Propia

Población de Punta Alta

1914
Censo Municipal
9626
1925
Sociedad de Fomento
10.728
1930
Álbum Revista Punta .Alta
12.903
1947
4º Censo Nacional
24.503






Fuente: La Nueva Provincia. Año Edición especial 1998.
El Mutualismo Puntaltense a principios del siglo XX

Año
Sociedad Italiana de Socorros Mutuos
Sociedad Italiana XX de Septiembre, Cooperativa y Socorro Mutuo
Sociedad Alemana Germania
Sociedad Argentina de Protección y Ayuda Mutua
1918/9
150
200
70
140

Fuentes: Álbum de Punta Alta 1816- 9 de Julio de 1919, Año 1919; Álbum Revista: Punta Alta, Ayer y Hoy, Año 1933; Los Italianos y la construcción del Teatro Colón de Punta Alta, Archivo Histórico Municipal, Municipalidad de Coronel Rosales, 2003, pág 38.. Para una mayor aproximación de la cantidad de inmigrantes italianos en nuestra ciudad recomendamos ver la última fuente citada. Los datos obtenidos son muy escasos , no existen estadísticas oficiales de los mismos en nuestra región. Confección Propia

Sociedad Española
Año
Socios
1913
214
1917
204
1922
600
1930
610








Fuentes: Álbum Revista: Punta Alta, Ayer y Hoy, Año 1933; Bórea Domingo, Censo de Sociedades de Socorros Mutuos; La Mutualidad y el Cooperativismo en la Republica Argentina; en base al 3º Censo Nacional, Bs As, Talleres Gráficos, D.L.J. Rosso y Compañía, pag.3 sig. Confección propia. Es necesario aclarar que no figuran datos del Centro Recreativo Español , El Orfeón Gallego y el Centro Republicano Español (1938).

La actuación de sus integrantes trascendió la participación de estas entidades y en forma colectiva o individual se insertaron en el floreciente entramado social.[3] Pero como ya advertimos por aquellos años no solo arribaron inmigrantes europeos sino que se produjo una “silencioso” arribo de afroportugueses, de carácter asistemático e indirecto. Es decir llegaron indirectamente, (no planificado por el Estado) como polizones, por pedido de familiares o como integrantes de la entonces Marina de Guerra. Esta institución tuvo desde fines del siglo pasado una gran dificultad para incorporar personal a su institución, así lo demuestran algunos documentos de la época y que reflejan esa preocupación “El paisano, nacido en medio de una naturaleza amplia e inmensa no vive en los buques; se abate, le parece que estuviera extraña, lejos de la patria; su ida a bordo cuando no se hace penosa, le parece insoportable. Todo lo que en el campo es ágil, dispuesto, decidor y valiente a bordo en la mayor parte de los casos se transforma en un ser casi inútil, aturdido, poco diligente, debido como se comprende a su idiosincrasia o temperamento.”[4] Por ello la Marina siguió incorporando a regañadientes extranjeros inclusive aborígenes y negros.[5]
Es necesario indicar que los primeros casamientos en nuestra región denotan la presencia de extranjeros en esta institución “El primer matrimonio celebrado en Puerto Militar tuvo lugar el día 2 de Abril de 1907, ante el jefe del Registro Civil, cargo que desempeñaba entonces el Jefe del Arsenal, Capitán de Navío Eduardo O Connor. Los contrayentes eran Francisco Birrozzo, italiano de 26 años de edad, de profesión maquinista, domiciliado en la zona del Arsenal y Felipa Carmelino , de 23 años, nacida en Bahía Blanca y domiciliada en Punta Alta. En calidad de testigos actuaron Miguel Derigo y José Palumbo, ambos italianos. (...) El segundo casamiento tuvo lugar el 17 de Agosto de 1907, siendo los contrayentes Ángel Macedonio, griego, cabo foguista de la Armada y Cristina Lupo, italiana.[6]
Planteado este panorama quizás nos preguntemos ¿ Quienes eran los Afroportugueses o Caboverdeanos?

Los Caboverdeanos”

A principio del siglo XX se produjo en la Argentina la única oleada de migrantes del archipiélago de Cabo Verde. Este conjunto de islas se encuentra en frente de las costas de África, descubierto por el navegante portugués Diego Gómez en 1460. Mas tarde fue colonizado y la isla de Santiago y se convirtió en un importante centro de tráfico de esclavos. Durante siglos se constituyó en un próspero enclave comercial y escala obligada para la navegación comercial. Al abolirse la esclavitud en el siglo XIX y con la pérdida estratégica de las islas muchos de sus habitantes emigraron con rumbo a Estados Unidos, América del Sur en especial Brasil o la Argentina. Cabo Verde se independizó de Portugal en 1975.
Según los testimonios orales y documentos escritos de sus descendientes estos inmigrantes por lo general arribaron a Punta Alta en forma indirecta, es decir, primero recalaron en localidades como Avellaneda, Ensenada, Dock Sud o la Plata[7]; apellidos como Silva (existen dos familias con el mismo apellido), Texeira, Fortes, (primos) Lópes Da Silva, Pereira, Faisa, Chantre, Delgado, Melo, Nieves, Da Cruz, Faría, Do Santos o Bazará son la prueba fehaciente de la ola inmigratoria; algunos llegaron juntos y otros por medio de sus parientes o amigos ya establecidos; por lo general muchos de ellos trabajaron como cuadros o personal civil de la Armada, propietarios de quintas, cocineros, panaderos comerciantes o reconocidos deportistas.[8]
Veamos algunos testimonios que narran aquel tiempo, Sandra hija de Malaquías Melo con sumo entusiasmo recuerda que “ mi abuelo Juan Bautista y su hermano Víctor llegaron desde San Antonio de Cabo Verde en 1907 como polizones al puerto de Buenos Aires donde trabajaron en el frigorífico la Negra, tiempo después llegaron a Punta Alta en 1907 donde trabajaron como cocineros, Juan Bautista trabajó 16 años en la Base Naval Puerto Belgrano, también en el hotel de la aviación y en las “Mil Moscas” (Hotel Colón). El abuelo se nacionalizó argentino y tuvo 9 hijos con una italiana de nombre María Retana. Falleció en 1982 a los 91 años de edad”. Raúl Nievas, un ex boxeador recordado por muchos en la ciudad en cambio, nos ofrece otra historia “ No sé el año exacto en que vino mi mamá puede haber sido en 1922, ella vino con una tía que era portuguesa de apellido Miranda, a ella la dejaron con una familia portuguesa, los Pereira... Los que arribaron a Punta Alta fueron para trabajar y en busca de los que les gustaba con locura que era navegar, por eso, entraron en su mayoría en la Marina. Los Pereira y los Chantre tenían quintas, en ellas cultivaban de todo. Recuerdo que la más grande era la de los Pereira. Ellos tuvieron tres hijos “Lolo”, Berta y Yuya (Yuya fue profesora de literatura en el viejo colegio nacional y Berta trabajó en Rentas) También estaban los Texeira que vivían en la esquina de Colón y Alberdi. En Villa Arias vivían Aquilino Lópes y su padre que era retirado de Marina, tenían también quintas y vendían las frutas y verduras en Punta Alta en un carro con un caballo pinto hermoso, recuerdo una anécdota el siempre iba pregonando lo que tenía dentro del carro... ¡ Vendo, melones, sandías y gritaba vendo uvas blancas... y de las otras! (Por no querer decir negras).Pedro Texeira, junto a Julio Da Luz y Jorge Francisco, tres ex jugadores de Rosario Puerto Belgrano hijos de Pedro, recuerdan que su papá “llegó a Avellaneda y después se embarcó en un buque carguero hacia Puerto Belgrano en 1913, aquí se dedicó como patrón de la chata Punta Alta, que abastecía agua a la Flota de Mar. Mi padre era un hombre muy recto, tuvo seis hijos cuatro varones y dos mujeres” Marta Fortes, nieta de Manuel José Fortes y Ana María Sousa es una meticulosa recopiladora de su historia familiar “Mis abuelos junto a Juan Lopes Da Silva vinieron juntos de Cabo Verde en 1911, mis abuelos vivieron hasta 1915 o 1916 en Ensenada, tuvieron seis hijas, las cuales Ana Maura, Rosa Rogelia –mi mamá-, Ermelinda Isaca y Margarita Gregoria nacieron en Baterías, allí vivimos hasta 1944, cuando nos mudamos a Villa Arias, recuerdo que en Baterías vivían italianos, españoles y nosotros los portugueses, todos nos llevábamos muy bien. Mi abuelo era foguista y Juan era maquinista de segunda en la Armada.(...) Casi todos llegaron en forma indirecta desde Ensenada a Punta Alta. Mis tías María e Isabel se casaron con dos portugueses, Pedro Evora, que era cocinero y Juan Da Rocha, sastre. Villa Arias era el punto de reunión...”no sé como explicarte aquí los Caboverdeanos eran muy unidos, incluso nos venían a visitar desde la Plata o Ensenada (...) Se mantenían algunas costumbres como la lengua portuguesa (en las cartas) o comidas típicas como la “Cachupa” que era una especie de locro hecha con maíz blanco, porotos, carne de cerdo y chorizo colorado. A los Forte y Lopes nos gustaba mucho el tango y las rancheras, en esa época ya teníamos vitrolas que se usaban para todas las reuniones. Recuerdo también que en Villa Arias había plantaciones de membrillo, higos, peras de invierno y de verano, todo eso se vendía en Punta Alta. Manuel Lopes y su hijo Quirino Manuel mantuvieron las quintas hasta que, a la muerte de los dos, mi abuelo se hizo cargo de esos terrenos. (...) Cuando viajé a Ensenada a visitar mi tía ella me llevó a conocer a otros caboverdeanos que no recordaba y que habían vivido en Punta Alta”. María Isabel Silva recuerda que: “mi papá se llamaba Anacleto llegó aproximadamente en la década del veinte y se casó con una española llamada Esperanza San Román. Papá era militar de especialidad maquinista, a él lo enviaron de pase a Ensenada y allí nací yo... Lamentablemente ellos murieron muy jóvenes, papá se intoxicó con un picadillo que había dejado de un día anterior y mamá murió de depresión. De esa unión nacieron mis hermanos Ricardo, Alberto y Angélica. Mi padre era muy amigo de los Pereira, Los Fortes, Delgado y Da Cruz, todos estaban vinculados por lazos de amistad o de parentesco. La quinta de los Pereira era el lugar de encuentro de militares y marineros de buques mercantes de nuestro origen”

A modo de conclusión

Es claro que el motivo que llevó a los caboverdeanos a vivir en Punta Alta, fue el progreso económico que inspiraba esta ciudad, muchos ingresaron a la Armada, otros tantos se relacionaron a ella en forma indirecta. Se establecieron lazos muy fuertes entre estos inmigrantes, vínculos que se fueron diluyendo con sus hijos hasta desaparecer con sus nietos. Otros al parecer de Raúl Nievas “ a medida que se iban jubilando acompañaron a sus hijos que se fueron a estudiar a Buenos Aires o la Plata. (...) Aquí nunca se mantuvieron las tradiciones, nosotros no aprendimos ni las tradiciones ni el idioma de nuestros padres”. En segundo termino, aquellos militares que fueron dados de pase, prefirieron quedarse en localidades cercanas a sus compatriotas en Buenos Aires o la Plata donde se casaron con descendientes de esta colectividad.
Nunca constituyeron una asociación que los nucleara, ni participaron como tales en instituciones, prefirieron adoptar la nueva ciudadanía y considerarse argentinos, evidentemente esa cohesión presente en italianos o españoles no fue adoptada por ellos.[9] Sus descendientes prefieren reconocerse a sí mismos como portugueses y no como afroportugueses.[10] Los mismos continúan presentes en nuestra sociedad pero no hemos registrado que se hayan insertado activamente en actividades comunitarias. ¿Esto el resultado de su idiosincrasia? ¿De una singular apatía? Posiblemente ellos mismos( a entender del sociólogo Mario Marguilis) niegan una posible discriminación al no asumir la plena conciencia de ser objeto de discriminación, y por ello mismo no existen procesos de reivindicación y de lucha. Tampoco de asunción de identidad como grupo que busca reivindicaciones igualitarias.
















Anexo Documental
Afroportugueses residentes o temporales en Punta Alta. 1907-1950


Los Caboverdeanos se establecieron en parajes periféricos como Baterías, Villa Arias o en la “zona de quintas de Punta Alta”. Este pequeño grupo de inmigrantes llegaron a la ciudad entre 1907 y 1925, enrolados en la Marina, por sugerencia de amigos o parientes. Sobre la procedencia de los mismos, el testimonio de la mayoría los descendientes ha sido vago confuso o reticente en otros, estos indicadores constituyen un vacío a determinar, en lo posible por otros medios fácticos.
Apellido
Ocupación
Chantre Juan
Quintero
Delgado
Quintero
Da Graca Manuel
Militar/Futbolista
Do Santos
Ama de Casa
Do Santos Antonio
suboficial de la Armada
Faría
suboficial dela Armada
Faisa
suboficial de la Armada
Fortes (padre de Osorio)
suboficial de la Armada
Fortes Manuel
suboficial de la Armada /Quintero
Lópes Da Silva
suboficial de la Armada /Quintero
Melo Juan Bautista
Cocinero
Melo Víctor
Cocinero
Miranda
Costurera
Nieves
Ama de Casa
Pereira
suboficial dela Armada/ Quintero
Silva Anacleto
suboficial de la Armada
Sousa Ana María
Ama de casa
Texeira Pedro
Marinero civil
Barrios José
suboficial de la Armada
Almeida Juan Antonio
suboficial de la Armada
Bazará
suboficial de la Armada
Da Cruz José Manuel
suboficial de la Armada
Benrós Bandeira Juan
suboficial de la Armada
Da Graca Pedro Damián
suboficial de la Armada
Monteiro Antonio
suboficial de la Armada
Bernardo Lólez
suboficial de la Armada
Medina Adrián
suboficial de la Armada
Lima Isabel
Ama de casa
Wahnan Adalberto
suboficial de la Armada
Wahanón Silva
suboficial de la Armada
Ferreyra María Magdalena
Ama de casa
Ramos Guillermo
oficial de la Armada

Fuentes: Estadística propia año 2004 y recopilación de biografías realizada por Marías Ramos Rocha para el Centro Caboverdeano de Ensenada, año 2001.

Algunas conclusiones preliminares

La tabla demuestra que según sus ocupaciones laborales pertenecían a la clase media baja. Por ejemplo, los 23 militares registrados pertenecieron al rango de subalterno en la “Marina de Guerra” de principios del siglo XX, en especialidades como maquinistas, foguistas o sastre. Solamente observamos un solo caso con el grado de oficial. La presencia femenina en el grupo mencionado , es escasa y no registra mayores datos. La constitución familiar de los caboverdeanos fue intergrupal, es decir que muchos de estos afroportugueses constituyeron uniones con inmigrantes de otro origen y con argentinos , posiblemente de esta forma se fue diluyendo su endeble identidad.

Impresiones



Caboverdeano: Juan Fortes
Fuente: Propia del autor 8/12/05
[1] Sarmiento y Alberdi vinculaban la inmigración europea con el “progreso” y a la autóctona como un “impedimento” Así se fue conformando el imaginario local. “... Alberdi sostenía que cada europeo que viene a nuestras playas nos trae más civilización en sus hábitos que luego comunica a nuestros habitantes, que muchos libros de filosofía... ¿Queremos plantar y alimentar en América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre de Europa y de Estados Unidos? Traigamos pedazos vivos de ellos en las costumbres de sus habitantes y radiquémoslos aquí”. Cfr Adrián, Jmelnizky, “Del Proyecto Inmigratorio Argentino al modelo de Absorción”, en: Susana Villavicencio (compiladora)Los contornos de la ciudadanía, Buenos Aires, Eudeba, 2003, pág 33.
[2] Las colectividades extranjeras se manifestaron solidarias, entre si con la ciudad en momentos difíciles.(...) En 1898, ante la inminencia de una guerra con Chile, las distintas agrupaciones europeas ofrecieron fondos para comprar un buque a la Argentina. Cfr Jorgelina Caviglia de Villar , “Inmigración ultramarina en Bahía Blanca (1880-1914)”, Buenos Aires, Clacso, pá g 56
[3] La Cohesión entre italianos y el resto de la sociedad se efectuó a través de varias vías: matrimonios con nativos, incorporación a sociedades de bien publico (cooperativas, sociedades de fomento, clubes , etc.) o mediante la acción sindical. En la región, fue muy importante la participación de los italianos en las cooperativas de consumos, siendo muy importante de los fundadores de este tipo en Ingeniero White (1912) y Punta Alta (1913), ambas iniciaron el movimiento cooperativo en la zona lindante a la Bahía Blanca. Cfr Clelia Lopez de Pagani; Nora Avale de Iurman y Nora Giglio: Contribuciones al estudio del impacto inmigratorio en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires . La inmigración Italiana 1880-1914, Bahía Blanca, Universidad de Buenos Aires, , pág 20 en: Los Italianos y la construcción del Teatro Colon de Punta Alta, Archivo Histórico Municipal, Municipalidad de Coronel Rosales, 2003, pág 31.
[4] Boletín del Centro Naval , Centro Naval, Buenos Aires, Tomo III, 1885. pág 140.
[5] La decisión del gobierno nacional de incorporar parte de los indígenas sometidos a la Armada en calidad de marineros obedeció a dos razones principales. La primera ellas tiene que ver con la creciente dificultad que tenía el Departamento de Marina, al igual que de lo que sucedía en el ejercito, para cubrir las distintas vacantes producidas en la Escuadra Nacional. (...) La segunda razón de peso que incidió en la determinación de incorporar indígenas en la Marina de Guerra se vincula con la necesidad imperiosa de reemplazar en la Escuadra Nacional, los tripulantes de origen extranjero (que los había en gran cantidad) por nativos del país. Cfr Enrique Masés, “Estado y cuestión Indígena: El destino final de los indios sometidos en el sur del territorio (1879-1910), Buenos Aires, Prometeo/Entrepasados, 2002, pág 130 y sig.
[6] Cfr, “Revista del Mar” Homenaje a la Base Naval Puerto Belgrano en su centenario, Numero 144, año 1996, pág 42
[7] Inclusive, se habla de la existencia de población de ese origen de ese origen en Río Gallegos, capital de la Provincia continental más austral de la Argentina, cuyos antepasados habrían participado en la fundación de la ciudad. Si embargo, en esos casos, solo se trata de localizaciones históricas familiares o individuales, ya que la inmensa mayoría de los caboverdeanos que llegaron al país en sucesivas oleadas desde los albores del siglo hasta 1952, se asentaron en Ensenada y Dock Sud. Cfr Luciana Sparta Contarino “La comunidad Caboverdeana en la Provincia de Buenos Aires: Una historia ligada a la navegación. Revista de Historia Bonaerense, Morón, 1998 p49
[8] Es a partir de 1920 cuando comienza un periodo de inmigración más considerable. Otros momentos de mayor afluencia fueron entre 1927 y 1933 y él ultimo después de 1946, decreciendo en intensidad alrededor de los años sesenta, donde se registran muy pocas entradas. Este ano coincide con el cambio de rumbo del flujo emigratorio de Cabo Verde hacia Portugal y otros paises europeos. Maffia Marta, Alcances y limites del proceso de integración de los caboverdeanos en Argentina. Pag 1
[9] Su vínculo fue diferente en otras localidades , crearon en 1927 la Sociedad Caboverdeana de Ayuda Mutua en Ensenada, la Sociedad Unión Caboverdeana de Socorros mutuos en Dock Sud en el año 1932 y el Círculo de Descendientes Caboverdeanos en Mar del Plata.
[10] La presencia caboverdeana que durante mucho tiempo paso casi desapercibida por la sociedad de acogida, por muy diversas y complejas razones, me hizo pensar en ellos como una minoría invisible, invisibilidad resultado de estrategias (no enseñarle la lengua a sus hijos, casamientos mixtos, variar ocupaciones, costumbres etc.) que le permitieron su inserción y reproducción social en la sociedad, con el menor grado de conflicto posible. Desde hace unos años comenzamos a observar un lento pero constante proceso de visibilidad del grupo. Maffia, Marta, Ibid pag 3.

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